sábado, 24 de octubre de 2015

Satán







Satán es uno de los libros más importantes de Albert Frank-Duquesne. La libreríaVórtice acaba de publicarlo en versión electrónica y de descarga gratuita.
Y en castellano, con traducción de Jack Tollers y estudio preliminar del P. Carlos Baliña.

Pueden bajarlo en diferentes formatos desde aquí.

lunes, 12 de octubre de 2015

La lucha contra el demonio en la evangelización americana (I y II)




En este artículo, dividido en dos partes, procuramos brindar una perspectiva, esencialmente histórica, de esa terrible realidad que es el demonio. Pretende aportar algunas cuestiones que esclarezcan la presencia del demonio y lo demoníaco en contraposición a la magna empresa espiritual realizada por España y la Iglesia a fin de conquistar y evangelizar América para la salvación de las almas.

PARTE I

El problema de la interpretación del demonismo.
La historia de América ha sido y es profundamente falsificada. Los mecanismos propios de esa falsificación que, a diario se produce con nuestro pasado, han sido ya profusamente explicados por historiadores y pensadores egregios. Desde la falacia consuetudinaria a los sofismas más vergonzosos, la narración de nuestra historia ha quedado en manos de un manojo de inescrupulosos que, más allá y más acá de sus amargas intencionalidades, respondieron y responden a fines no por oscuros menos organizados. Es que las llamadas leyendas negras no pueden ser adscriptas al pensamiento de tal o cual historiador sino más bien al diseño concienzudo de un plan falsificador cuyas tácticas, estrategias y personeros recorren con holgura el pensamiento moderno. La historia de la Iglesia, inescindible de la historia toda del Nuevo Mundo, ha sufrido también los embates de estas leyendas negras. Diremos más: es precisamente a partir de una concepción errónea y falaz de la historia de la Iglesia en Hispanoamérica que pudieron y pueden sostenerse las tesis de una historia falsificada de América toda.
Antonio Caponnetto explícita con sobria lucidez las diversas manifestaciones de estas leyendas negras que coadyuvan en su origen y en sus fines (1). Estas expresiones están señaladas a partir de tres tipos distintos como la leyenda lascasiana, la liberal y la marxista. En esta última se enrolan los intentos falsificadores, por demás fructíferos y vigentes, de la Teología de la Liberación.
Es menester aclarar, sin embargo, que esta división de la Leyenda Negra no es más que una expresión de sus diversas manifestaciones que no hacen más que demostrar su univocidad en torno a algunos errores fundamentales. En este sentido la Teología de la Liberación no es más que una síntesis de las viejas y nuevas leyendas negras nacidas al amparo de las sospecha moderna ejercida contra la Verdad y sus epifanías temporales. Síntesis no menos peligrosa por el hecho de serlo y más aún si se toma en cuenta su carácter profundamente cismático, cuando no directamente heresiarca (2).
Esta pseudo teología marxistizada se ha esmerado por incursionar en el ámbito historiográfico y, como ha de suponerse, no ha sido ésta una cuestión fortuita más sí desafortunada. A este respecto dejamos la palabra al precitado Caponnetto:
"La Teología de la Liberación es, entre otras cosas, una formulación sin mayores vuelos del viejo error historicista. Cómo tal posee de la historia una mirada temporalista y secularizante y , en no pocos casos, profanadora de las más altas realidades sacras. De la historia en tanto ser como de los histórico en tanto acontecer. Consistir y transcurrir resultan así reducidos y tergiversados. Pero está claro que de una torcida concepción acerca de lo que la historia es, no puede sino seguirse una peor elaboración e interpretación de lo que en su curso ha sucedido. Por eso la Teología de la Liberación al ocuparse – y se ocupa con prioridad – de la Historia de América, la analiza y expone con criterios materialistas, ideologizantes y, digámoslo todo (3), anticristianos." Esa historiografía ideologizante se expresa esencialmente en la categoría de conflicto, propio de la dialéctica marxista. Citamos in extenso a Mons. Kloppenburg:
"Es así como se divulga una ideología que hace del conflicto algo estructural, considerándolo el motor de la historia y señalando la agudización de los conflictos como el único medio adecuado para el progreso de la humanidad. Las tensiones que son parte de la vida, son sistemática y conscientemente transformadas en oposiciones, para que entonces surja el conflicto. Revelan una visión patológica, maniquea y dualista de la realidad, compuesta, según ellos, de contrarios en lucha. El motor de su dialéctica es la lucha de clases." (4)
De acuerdo a los conceptos explicitados en las citas anteriores podemos indicar, sin temor a equivocarnos, que lo sagrado, lo sobrenatural, lo trascendente no forman parte de la heterodoxa concepción de la Teología de la Liberación y sus obvias y publicitadas ramificaciones en el pensamiento y quehacer historiográfico actual (5). Es por ello que las realidades sobrenaturales como los milagros o la incorruptibilidad del cuerpo de los mártires o las batallas victoriosas por el la intercesión de Nuestra Señora, por citar sólo algunas, sean presentados por los corifeos de esta nueva teología e historiografía como prejuicios irracionales o meras legitimaciones ideológicas del poder político opresor (léase Corona española – Iglesia Católica). Por lo mismo no es extraño que el tratamiento de la cuestión del diablo sea de talante semejante.
El Príncipe de las Tinieblas aparece a los ojos de estos historiógrafos como mera categoría, un concepto extraído del oscurantismo propio de la Cristiandad medieval (de la cual, efectivamente, es deudora la epopeya evangelizadora americana), una simple herramienta ideológica utilizada para la opresión de las mayorías étnicas, los indígenas.
Es claro que esta supina idea tiene origen cierto en las claves ideológicas de la Teología de la Liberación a las que ya hemos aludido. De hecho su adscripción neta al materialismo histórico le permite trasplantar la categoría de la lucha de clases inherente al método dialéctico al escenario indiano y anunciar así el concepto de demonización como uno de los ejes de la política opresiva (6).
Fernando Cervantes explica bien el riesgo de estas interpretaciones. Mientras critica por un lado la ausencia de estudios serios en la historia del demonismo, presenta algunas de las variantes interpretativas sobre el tema:
"En el mejor de los casos, el demonio aparece como una apropiación pintoresca de una idea dominante , que proporciona buen material anecdótico. En el peor de los casos, el concepto surge como la imposición de una idea hegemónica, magistralmente organizada por las elites, para mantener a los grupos subordinados bajo su control." (7)
Esta cuestión encuentra sentido en el desarrollo de no pocos escritos que sostienen la hipótesis de la demonización como herramienta ideológica de opresión de las masas indígenas.
Al respecto son emblemáticas las palabras del historiador chileno Pinto Rodríguez:
"La diabolización del mundo americano fue sólo una de las alternativas que utilizó el europeo para discriminar negativamente a los nativos de esta tierra - y agrega- es evidente que no lo hizo por perversidad: en una república cristiana, fuertemente etnocéntrica, no había lugar para la otredad." (8)
La explicación acerca de este término no poco abstruso de la demonización ha sido realizada desde distintas perspectivas. En este sentido, la categoría de alteridad ha sido una de las primeras en ser utilizadas para abordarlo. Desde la categoría de la alteridad el argumento que pretende interpretar la demonización como una forma de legitimación socio - ideológica recurre también a la cuestión de la barbarización del indígena.
Es indudable que, al término de lo que se ha dado en llamar ciclo evangelizador fundante (9)primó en los europeos cierta imagen negativa de las culturas indígenas en general.
"En dicho contexto - dice Cervantes - no tardó en hacerse patente que cuanto más se considerara a los indígenas bajo el poder de Satanás, mayor era la urgencia de la presencia europea."
Pero no tarda este autor en responder a esta tesis de legitimación.
"El peligro evidente de esta interpretación es que tiende a reducir la figura del demonio a un mero instrumento de conveniencia política y a menospreciar la sincera creencia de la mayoría de los contemporáneos en la autenticidad del demonismo." (10)
Lo que este autor citado no dice es que el origen de esta falaz interpretación es el clasismo que la anima, claro deudor del más craso materialismo histórico. Sí compartimos, es claro, que los misioneros creían firmemente que evangelizar implicaba convertir y esto, arrancar a los indígenas de las garras del diablo.
No es sólo que el misionero cree en la existencia del demonio, sino que su vida está centrada dos esenciales razones: anunciar y predicar la Buena Nueva para la salvación de las almas y librar la guerra contra el diablo para evitar la perdición de las almas. Pero esto no es posible de entender si no se toma en cuenta que en rigor de verdad América, por su gentilidad y barbarismo, era la Civitas Diaboli.

América, Civitas Diaboli.
Nos interesa remitirnos a un autor esencial de la evangelización americana, José de Acosta, quien sistematizó, entre otras muchas cuestiones, el problema del demonismo.
Este jesuita, considerado como uno de los pensadores más fecundos y lúcidos de Indias, presenta dos títulos importantes para el estudio de la evangelización: Historia natural y moral de Indias y Predicación del Evangelio en Indias.
En su Historia Natural y moral de las Indias, Acosta llega a referirse duramente en contra de aquellos clérigos que ven en toda la naturaleza indígena la mano del demonio. Es más, insiste en la natural bondad de estos y compara su cultura con la griega y romana paganas, para demostrar que la misma no es obra del demonio.
Sin embargo, su explicación cambia de tono cuando se refiere concretamente a la cuestión religiosa. Ingresar en el ámbito de lo sobrenatural era para Acosta, como para el resto de sus contemporáneos, ingresar en el terreno de la certeza absoluta.
Cuando analiza las similitudes entre algunas cuestiones de las religiones paganas y las cristianas, no duda en adjudicar a las primeras un carácter sobrenatural y, por ende, diabólico, dado que Dios no puede admitir dos cultos legítimos. La única fuente alternativa capaz de justificar esas similitudes tenía que ser diabólica. Así, logra explicar la necesidad del simia Dei de montar una estructura eclesiástica sustentada en su envidia y en la acción de sus instrumentos más eficaces: los hechiceros.
"¿A quien no pondrá admiración - exclamaba Acosta- que tuviese el demonio tanto cuidado de hacerse adorar y recibir al modo que Jesucristo ordenó y enseñó, y como la Santa Iglesia lo acostumbra ?" (11)
A partir de esto explica como el demonio posee en América una iglesia propia, ajena a los designios de Dios y producto de su satánica envidia.
"Era precisamente este deseo mimético el que originaba la existencia de las prácticas contra- religiosas entre los nativos de América, pues el diablo aprovechaba cualquier oportunidad que le permitiera imitar el culto divino." (12)
Acosta describe cómo el diablo tenía sus propios sacerdotes, los hechiceros, que ofrecían sacrificios y administraban sacramentos en su honor. Tenía "mil géneros de profetas falsos", a través de los cuales "pretendía usurpar para sí la Gloria de Dios y fingir con sus tinieblas la luz(..) Apenas hay cosa instituida por Jesucristo Nuestro Dios y Señor en su ley evangélica que en alguna manera no lo haya el demonio sofisticado y pasado a su gentilidad." (13)
Este frenesí mimético motivado por la envidia y descripto por este jesuita, se vuelve más explícito cuando el diablo intenta imitar los sacramentos, habiendo instituido falsos ritos del bautismo, matrimonio, confesión y unción sacerdotal.
A través de estas nociones Acosta determina lo que en gran medida será la demonología en el Nuevo Mundo hacia fines del quinientos. No podemos dejar de tener en cuenta su participación en el Concilio Limense III, y en la redacción del catecismo homónimo. Los tres concilios limenses del siglo XVI incorporaron es sus actas el tema de la hechicería - sortilegios, encantamientos, adivinaciones - y estipularon diversas penas para los que participaran de ellas.
Si se piensa en la vigencia y recepción de este Concilio, podemos tener una idea aproximada de cuáles fueron los preceptos que, sobre lo demonológico, hubieron de plantearse en esta parte de América.
A su vez, la legislación de la Corona no fue ajena al problema de las idolatrías como signos de la acción demoníaca. Tal preocupación se demuestra, por ejemplo, en el Provisorato de Naturales, creado en 1571 para ejercer un control real sobre la fe de los indígenas. Esta figura representó una forma de Inquisición para los naturales, diferente a la de los españoles dado que los indios eran "plantas verdes en la fe". Entre otras cosas, esta legislación implicaba la negación de la pena de muerte a los indígenas por causa de idolatría.
En la concepción de América como la Civitas Diaboli, la acción del demonio está centrada en el recupero de las almas que le son arrebatadas por los evangelizadores, luego de siglos de absoluta potestad en estas tierras. Su acción está esencialmente dirigida a los indios infieles o catecúmenos, pero también a los misioneros. Siempre es entendida por los misioneros como preternatural y no sobrenatural en tanto se origina en la imitación del diablo hacia las cosas de Dios.
Podemos dividir la acción del diablo en cuatro categorías distintas, a saber: directa e indirecta y ordinaria y extraordinaria.
La acción directa se produce siempre que el demonio actúa sin intermediarios e incluye tanto el aviso de la llegada de los intrusos a las tierras indígenas, como el "...llegar a concertarse con los gentiles para que maten a los padres y a quienes han osado recibirles." (14) Por otro lado, la enemistad de otras tribus indígenas puede ser utilizada para lograr los fines demoníacos.
La acción es ordinaria cuando el demonio recurre a la tentación como uno de sus elementos más eficaces para derribar la voluntad de los hombres, ya sean estos indígenas o misioneros. Así, una vez establecida la misión, "el demonio hace sentir al grupo su presencia para enfriar la fe de los recién congregados." (15)
"En el caso de los catecúmenos los dardos demoniacos se orientan a desacreditar el sacramento del Bautismo, ya persuadiendo a los indios de que provoca la muerte, ya haciéndoles sentir la dureza de las obligaciones como cristianos." (16)
La acción indirecta está referida esencialmente a la utilización de los instrumentos predilectos de Satanás: los hechiceros.
La figura del hechicero es esencial en la historia de la evangelización, pues representa uno de los obstáculos más fuertes a las tentativas misioneras.
Señala Pagano que "los adivinos, hechiceros y magos invocaban al demonio con el nombre de ángel de luz, rindiéndole cierta manera de adoración y ofreciéndole perfumes y hierbas olorosas." (17)
De esta forma, para los misioneros, los hechiceros realizan una alianza con el demonio con quien, hasta la llegada de los europeos, "eran dueños de manipular la abundancia, la felicidad y la vida, pero también la esterilidad, la desdicha y la muerte del grupo." Por esto,"... deben luchar para no ver peligrar su ganancia – de almas el demonio, de poder los hechiceros- en manos de quienes se consideran el brazo armado de Cristo." (18)
Por último, la acción extraordinaria del demonio se ve en su máxima potencialidad: la posesión. En toda América Hispana se verifica la existencia de las bendiciones de sacerdotes que expulsan demonios, como práctica, sino común, al menos reiterada.
Las expresiones que conquistadores y misioneros encontraron en América indican que este continente era tierra del diablo. En un excelente trabajo el polígrafo argentino Héctor Petrocelli manifiesta, en un esfuerzo sintético pero sistemático y sólido, las facetas negativas de las culturas que se hallaban aquí al momento del encuentro. (19)
La religiosidad inmanente, naturalista, dualista, idolátrica y nigromántica. El holocausto de seres humanos como víctimas ofrecidas para el apaciguamiento de los dioses y la antropofagia como expresiones típicas de esa religiosidad (20). La dispersión, dominación y esclavización de los pueblos vencidos en las guerras genocidas. La negación de un orden jerárquico o aristocrático basado en las virtudes y la aplicación a sangre y fuego de una sociedad estamental establecida por el derecho de la fuerza y la iniquidad. El sojuzgamiento de la mujer, la desidia, el incesto, la poligamia, la embriaguez y la sodomía como prácticas no sólo comunes sino aceptadas y hasta socialmente valoradas. Tal era parte importante del panorama hallado por los cristianos emergidos de la Reconquista, caballeros de la Cristiandad medieval empeñados en poner la fuerza armada al servicio de la Verdad desarmada. ¿Existió, existe, otra explicación para aquella situación que la ofrecida por la evidente acción demoníaca? ¿Existió entonces otra alternativa que la ofrecida por la cruz y espada para batirse en el Buen Combate?
A este respecto es patético observar como aquellos heterodoxos de toda jaez que venimos criticando como partícipes del proceso cultural anticristiano, no dudan en exaltar las costumbres indígenas con tanta asiduidad e intensidad como destrozan las cristianas empresas indianas de misioneros y conquistadores. A propósito recordamos una reflexión de Antonio Caponnetto quien aseguraba que la conocida frase de Baudelaire está superada: hoy la mayor argucia del diablo no es hacer creer que no existe sino hacer creer que su existencia es buena (21). Algo de eso hay en las vehementes odas de exaltación a la desordenada y cuasi demoníaca vida indígena anterior a la predicación de la Palabra en este continente. (Seguirá)

Sebastián Sánchez Tomjo@infovia.com.ar
Notas y bibliografía
1.- Antonio Caponnetto. Hispanidad y leyendas negras. La Teología de la Liberación y la Historia de América, Bs. As., Cruzamante, 1989. En este libro del gran pensador argentino se exponen los errores históricos de las leyendas negras como así también su génesis ideológica. Sin embargo, y más allá de las fundamentales explicaciones que nos brinda acerca de la las falacias historicistas e inmanentistas, consideramos de valor esencial su valoración de las nociones centrales de Cristiandad – Hispanidad.
2.- El documento redactado por la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe es más que esclarecedor a este respecto. Cf. Instrucción sobre algunos aspectos de la Teología de la Liberación, Bs. As., Paulinas, 1984.
Sin embargo y, a diferencia de las herejías que profusamente han asolado la historia de la Iglesia Católica, la Teología de la Liberación pretende permanecer dentro de la Iglesia para procurar destruirla por dentro, Esto es una característica de los herejes contemporáneos, desde los modernistas hasta los actuales eco teólogos o las tristemente conocidas católicas por el derecho a decidir.
3.- Caponnetto. Op. Cit. p. 15. Podemos citar muchos ejemplos acerca de esta cuestión pero algunos fragmentos de Enrique Dussel, uno de los más importantes cultores de esta ideología, nos parecen suficientemente representativos: "...había que construir- nos dice Dussel - la categoría bíblica de pobre, oprimido, desposeído, como categoría de la ciencia histórica (...) la totalidad social de una época había que estudiarla como determinada por una cierta totalidad práctico productiva (sea tributaria, capitalista, etc.) que, por su parte, permitiese definir las clases sociales. Las diversas maneras de articularse dichas clases en coyunturas históricas, bloques históricos, aclara el sentido de una época, período o acontecimiento." Dussel E. (Ed.) Resistencia y esperanza. Historia del pueblo cristiano en America Latina y el Caribe. CEHILA- DEI. San José de Costa Rica, 1995.
4.- Mons. Boaventura Kloppenburg. Pluralismo Eclesial, en: La iglesia del Señor. Bogotá. CELAM.1983.
5.- Desde la publicación de "Las venas abiertas de América Latina" del infausto literato uruguayo Eduardo Galeano hasta las publicaciones pseudocientíficas del ámbito pluriversitarioactual se evidencia la simiente errónea de los planteos de la Teología de la Liberación. De más está repetir que estas tesis apoyadas en la una hermenéutica ad aeternum son la versión nueva de viejos errores.
6.- Sobre las bases filosóficas e históricas del marxismo se ha escrito mucho y de lo mejor pero nos parecen sustanciales las expresiones que al respecto pronunciaran dos sacerdotes argentinos: ".. el tránsito injustificado y apriorístico, del orden gnoseológico al ontológico es el equívoco más claro y la raíz profunda del fallo básico en el idealismo hegeliano. Marx adopta con entusiasmo el método dialéctico, pero al advertir la intrínseca incongruencia del idealismo intenta saltar de éste a la realidad (...) por consiguiente Marx no se libra del equívoco del tránsito injustificado (...) se trata de un falso realismo porque se funda en un grosero materialismo gnoseológico." Domingo Basso – Enrique Laje. ¿Es liberador el marxismo?, Bs. As. Claretiana, 1977.
7.- Cf. Cervantes Fernando, El Diablo en el Nuevo Mundo, Herder, p.13. Este autor, mexicano y profesor en la Universidad de Bristol, brinda una interesante síntesis de la historia del demonismo en el Nuevo Mundo, particularmente en Nueva España. Se presenta a sí mismo como católico pero muchas de sus conclusiones lo acercan a algunas categorías del ,pensamiento de la Liberación. Sin embargo, su trabajo nos parece aconsejable por su seriedad para aquellos que sepan entrever la ideología entre líneas.
8.- Pinto Rodríguez Jorge. Las cosas de Dios y las hechuras de Satanás. Blancos, indios y mestizos en Chile, en: Cuadernos del Sur (25) 1995. Asimsmo otro trabajo de este autor chileno nos parece interesante como expresión de los extravíos que venimos señalando. "¿Qué vieron estos hombres cuando estuvieron frente a los indígenas de América? Una nebulosa se cruzó por sus ojos (...) Los jesuitas encontraron en Satanás la clave para traspasar la nebulosa. Diabolizaron al indígena y al mundo que los rodeaba y, valiéndose de esa condición lanzaron una cruzada en contra de quien llamaban el enemigo más cruel del genero humano" Pinto Rodríguez, J. Entre el pecado y la virtud, en: Misticismo y Violencia en la temprana evangelización de Chile. citar.
9.- Cf. Luque Alcaide y Saranyana Josep Ignasi. La iglesia Católica y América. Madrid, MAPFRE, 1992.
10.- Cf. Cervantes Fernando. Op. cit. p.22.
11.- Acosta José de. Historia natural y moral de las indias. Cit. por Cervantes Fernando Op. Cit. Pp.52.
12.- Cf. Cervantes. Op. cit. p. 51.
13.- Cf. Cervantes. Op. cit. p. 52.
14.- Cf. Martini. Imagen del Diablo en las misiones guaraníes... p. 340.
15.- Cf. Martini . Op. cit. p.341.
16.- Ibid p. 341.
17.- Pagano José León. Aproximación a los demonios y las brujas. Bs. As. EDUCA, 1996.
18.- Cf. Martini Mónica. Op. Cit.
19.- Cf. Petrocelli. "Lo que a veces no se dice de la conquista de América", Rosario, Didascalia, 1992. No hemos de caer en generalizaciones absurdas tal como los pseudohistoriadores que criticamos. América era y es una realidad profundamente rica y variada y, Si bien es cierto, que era este un caldo de cultivo propicio para el poder del demonio no lo es menos el hecho de que había culturas que más rápida y sinceramente adhirieron con entusiasmo a la Verdad predicada por misioneros y conquistadores. Caeríamos, valga la repetición, en argumentos falaces si expresáramos otra cosa.
20.- En el marco del relativismo ético que empaña los trabajos historiográficos de cuño indigenista el tema de la antropofagia y los sacrificios humanos es objeto de un respeto tan profundo cuan ardoroso resulta el ataque, por citar sólo un ejemplo, a la administración de los sacramentos. Con respecto a estos dos temas, tan difundidos en la América prehispánica, remitimos al trabajo de Agustín Zapata Gollán: La guerra y las armas. Una visión de la América indígena, Bs. As., Eudeba, 1965.
21.- No realizamos transcripción literal de la cita.

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Tras el contenido de la primera parte en esta segunda parte se continúa exponiendo como la evangelización cristiana supuso una liberación para los indígenas, sometidos en su gran mayoría a creencias mitológicas de carácter demoníaco, que incluían sacrificios humanos y ofrendas de sangre.

PARTE II

La lucha contra el demonio en las misiones.
América, como ya hemos dicho, fue al inicio del descubrimiento y colonización, un extenso y variado patrimonio de culturas, lenguas y paisajes humanos. Por ello los misioneros, centrados en la predicación de la Palabra y su inculturación, se preocuparon por hacer asequible la unidad. Aprendieron la lengua y costumbres aborígenes, para después inculturar el Evangelio y vertebrar esa cultura bajo la forma lingüística de Castilla. No podemos en este trabajo, pues excede su objeto y nuestra competencia, brindar un panorama completo de la lucha contra el demonio en el marco de las misiones en general pero sí podemos remitirnos a una misión en particular de modo tal que lo allí acontecido pueda ser comprendido como manifestación particular de cuestiones universales. Hemos de tratar entonces la misión del Nahuel Huapi, ubicada en el límite entre las actuales provincias de Río Negro y Neuquén en la República Argentina.
Esta misión fue realizada por misioneros jesuítas hacia fines del siglo XVII (1670). El primer misionero y, uno de los arquetipos de la evangelización americana, fue Nicolás Mascardi.
Las distintas fuentes señalan a Nicolás Mascardi como un misionero sino excepcional al menos fuera de lo común, aún cuando se trataba de una época en la que la virtud, el sacrificio y el martirio eran moneda corriente entre misioneros y conquistadores. Su vida misional, iniciada en el establecimiento de Buena Esperanza, se extendió a lo largo de la Araucanía, región constantemente determinada por su aislamiento del resto de la Capitanía general y a merced de los levantamientos de los araucanos. Mascardi, como la mayoría de sus contemporáneos, comprendió la importancia de la lucha contra el demonio partiendo de un fuerte ideal ascético.
Cómo hemos adelantado en la primera parte de este artículo América era un continente condicionado por la acción demoníaca. Las diversas prácticas religiosas y culturales demostraron a los españoles recién llegados que esta tierra estaba en manos del Enemigo de la naturaleza humana. Pero, y esto es fundamental, los misioneros no comprendieron la acción del diablo dirigida con exclusividad a los indígenas pues todo hombre es plausible de esta acción. Por eso pierde sentido la ideológica categoría de demonización pues todos los hombres, insistimos, pueden caer bajo la influencia del demonio (1). El ideal ascético que dominó la vida activa de los misioneros en general y de los jesuítas en particular estuvo íntimamente relacionado con esa certeza. Al respecto San Ignacio utiliza una interesante comparación para describir las características que posee la lucha contra el demonio. Citamos in extenso:
"…el enemigo se hace como muger flaco por fuerza y fuerte de grado; porque así como es propio de la muger, quando riñe con algún varón, perder ánimo dando huida quando el hombre le muestra mucho rostro; y por el contrario, si el varón comienza a huir perdiendo ánimo, la ira, venganza y ferocidad de la muger es muy crescida y tan sin mesura; de la misma manera es propio del enemigo enflaquecerse y perder ánimo, dando huida sus tentaciones, quando la persona que se exercita en las cosas spirituales pone mucho rostro contra las tentaciones del enemigo haciendo el opposito per diametrum, y por el contrario, si la persona que se exercita comienza a tener temor y a perder ánimo en sufrir las tentaciones, no hay bestia tan fiera sobre la faz de la tierra como el enemigo de la natura humana, en prosecución de su dañada intención con tan crescida malicia." (2)
Quizás las palabras del mártir Roque González de Santa Cruz a otro misionero puedan clarificar más lo expresado:
"Dios te destina a luchar con un poderoso adversario, siendo tú joven y flaco de cuerpo, para que entiendas que no has de pelear con tus fuerzas sino con las divinas, toma valor ante la grandeza del peligro y las asechanzas de Satanás." (3)
La acción demoníaca contra los misioneros se expresó también a través de influencias concretas que afectaron en parte o totalmente la misión evangelizadora de estros padres.
"Quien con mayores veras procuró impedir su viaje - dice el anónimo autor de un escrito sobre el P. Mascardi - fue su mayor enemigo, el demonio, con quien tenía grandes batallas y le hacía muchos males." (4)
Pero es claro que, más allá de las desventuras físicas, el mal provocado por el demonio se evidenciaba mayormente en lo espiritual. Así vemos cómo el P. Guillelmo, otro misionero del Nahuel Huapi, fue seducido por una mujer en Santiago de Chile cuando se aprestaba a salir para la misión. Pudo salir victorioso del sensual lance merced a la intercesión de María Santísima, obtenida mediante la oración constante del clérigo.
Otro jesuita, misionero en el Paraguay, narra su experiencia con el demonio quien aprovecha el momento de la oración para atacarlo.
"En la oración (...) sentía al demonio con tanta viveza que me vi forzado a salirme de la celda por el gran horror que sentía. Al cual sentía de tres maneras: la primera quien tira dardos de malos pensamientos derechamente al alma, para inquietarla. La segunda, un horror grande que siente el alma y temor, sin figurarse nada. Las tres, una figura de negro muy grande con un palo en la mano muy grueso. Algunas veces era tanto el temor que casi no podía con buenos pensamientos vencerlo, hasta que totalmente había pegado el alma en su oración, que entonces no había temor alguno." (5)
Pero es importante comprender que fue el demonio quien, a pesar de su poder, temió la llegada de los misioneros. El arribo de estos y el inicio de la evangelización implicó que el territorio a su merced comenzaba a caer. El P. Mascardi es bien explícito al respecto:
"Bien se echa de ver lo que temía el demonio esta venida, pues tantas veces procuró darme en la cabeza y quebrarme las piernas o ahogarme o estorbarme la venida o dilatarla. Pero Dios Nuestro Señor por su misericordia acordase ya de tantas ovejas suyas, redimidas por su sangre y metidas en boca de tantos lobos y demonios, que tantos años han sido señores de estas tierras." (6)
Por otro lado el P. Olivares, en un relato casi literario y profundamente simbólico, explica el efecto que tuvo sobre el demonio la anticipada llegada de los misioneros:
"Algo conjeturó el demonio también de esta entrada de los padres a esta misión [posterior al martirio de Mascardi] porque años antes sin poder disimular su sentimiento lo manifestó a una junta de brujos, i a varios que se hallaron presentes. Viéndole estos algo triste le preguntaron la causa; a que respondió: ‘Estoi así porque sé que presto vendrán padres a estos parajes que han de enseñar la doctrina de Cristo, lo cual siento grandemente.’ Todo esto cede en crédito de estos celozos padres, cuya entrada en estas provincias no podía causar al demonio aflicción, sin dar mucha gloria a Dios, i ser de grande provecho a las almas." (7)
La llegada al Nahuel Huapi (como a todas las tierras por conquistar y evangelizar) representó para los misioneros la oportunidad de realizar un corte abrupto en la vida espiritual de los indígenas, dominada hasta ese momento por el demonio. A partir del anuncio de la Buena Nueva y la consecuente conversión debían ser devueltos a la Gracia santificante, esto es, la justificación. De forma tal que el hecho principal del Cristianismo no excluía a los indios, antes bien los incorporaba sin demora. Tanto el descubrimiento como la evangelización inmediatamente posterior implicaban para los misioneros cumplir con una misión de carácter divino en la que ellos representaban un papel fundamental como instrumentos de laVoluntas Dei. El hecho de ser representantes y subordinados de la Corona Española no invalida la presencia fundamental de su obediencia a Dios mismo, cuya suprema voluntad indicaba la conversión de los naturales.
Para poder llevar adelante esa misión que les había sido encomendada en la patria celeste y la terrestre los jesuitas (cómo el resto de las órdenes religiosas) contaron con las armas espirituales del cristiano que les permitieron la predicación y, al mismo tiempo, la lucha contra el demonio. Mencionaremos a continuación algunas de estas armas sacras: la cruz, la intercesión de Nuestra Señora (8), y los sacramentos y sacramentales entre los que se contaba el exorcismo.
En primer término, la cruz, como símbolo sobrenatural frente a una realidad natural.
"Luego que llegué a la cordillera – dice Mascardi- y empecé a divisar las cordilleras y campañas de esta banda, planté y levanté una cruz. Y después de haber rezado al pie de ella dije en voz alta que, en nombre de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tomaba posesión de todas esas almas y las restituía a Nuestro Señor Jesucristo, que las había redimido con su sangre." (9)
Con este acto Mascardi implanta la cruz y desafía a los demonios con el poder que confiere su condición sacerdotal. Este acto, tal cómo lo expresa el jesuita, es una restitución, un acto de justicia y reparación para con aquellos que, habiendo sido redimidos por Cristo, se encontraban a merced del Maligno. Arrebata de esta forma las almas indígenas de las demoniacas garras y da comienzo así al proceso gradual pero sistemático de la evangelización. Mas allá de la importancia de la conquista político - estratégica del territorio, la posesión de las tierras por parte de los misioneros fue , y esencialmente, espiritual.
La cruz representó para los religiosos un símbolo esencial que necesitó ser explicitado a los naturales de la tierra. Un misionero del Paraguay demostró mediante un encendido argumento la significación de la cruz cómo elemento de redención y la necesidad subsecuente de transmitir esta certeza a los naturales:
"…las maravillas que Dios había obrado por ella, el miedo que le tenían los demonios y que entendiesen [los indígenas] que, desde aquel punto que se acabó de levantar, saldría el demonio de sus tierras porque el verdadero Dios las tomaba debajo se su amparo." (10)
"Hasta que yo llegué- continua Mascardi- iba el demonio amedrentándolos y haciendo burlas de ellos en los caminos y en sus casas o toldos, apareciéndoseles en figuras varias y tirándoles de la ropa. Pero dicen todos que después que han empezado a bautizarse y a poner cruces en varias partes no ven nada de esto." Y más adelante manifiesta nuevamente la importancia de la cruz en la vanguardia misionera: "Y a mi me dijeron (...) que desde que yo envíe, el año pasado, aquel fiscal por delante y les envié a sus tierras una cruz por señal y aviso de que había de venir sacerdote a estas tierras, desde entonces (...) se ha librado toda esa tierra de muchas enfermedades y trabajos, con que el demonio los apuraba." (11)
El P. Sepp, misionero del Paraguay, describe el caso de una india a quien una aparición de la Virgen le hizo acuchillarse a sí misma. Después de haberle preguntado la causa del hecho, la indígena le contestó:
"Padre, la Madre Dolorosa me lo ordenó (…) la Madre de Dios me dijo: ‘Así como me herí yo misma y atravesé voluntariamente mi Inmaculado Corazón, así debes tú, hija mía, tomar tu cuchillo y abrirte el pecho, la puerta que encierra tu alma.’ ¿Cómo no iba a obedecer tan divina orden?" A lo que el clérigo respondió: "¡Oh, hija mía, como te has equivocado! El espíritu de las tinieblas se transformó en ángel luminoso para confundirte la mente con la imagen de la Dolorosa. (12)
La importancia de la intercesión de la Virgen Madre de Dios como signo y símbolo de la lucha contra el demonio es incontestable. De hecho, las imágenes de Nuestra Señora (lachiñura española como la llamaron los naturales) eran el primer objetivo en el ataque perpetrado contra las misiones. De esta forma la Virgen era concebida por los indígenas, por la mediación de los hechiceros cómo símbolo del bien y del mal alternativamente, adjudicándole el carácter ambiguo de sus propias deidades. Al respecto es interesante el relato que la menciona como causante de una epidemia.
"Por ese tiempo corrió entre los indios del norte y los pehuenches una epidemia de disentería; y consultados los machis respondieron ser la causa de ella una señora española, que los PP. Habían llevado a Nahuelhuapi [sic], para vengar la muerte del P. Mascardi. Esto decían aludiendo a una hermosa imagen de Nuestra Señora, que los PP. habían llevado allá pocos meses antes." (13)
Comenta el P. Cayetano Bruno que insistentemente los jesuitas mencionan en sus cartas anuas la fuerza transformadora que el fervoroso culto a la Virgen llevó a los indígenas. Según el insigne historiador los jesuitas cultivaron esta devoción bajo la advocación de la Virgen de Loreto y bajo la forma de congregación o esclavitud mariana.
En las instrucciones que el P. Diego de Torres (luego misionero en Chile) daba a los primeros jesuitas del Guayra recalcaba la importancia de este culto.
"En todas las iglesias que edificaren procuren hacer capilla de Nuestra Señora de Loreto. Los indios deben aprender enseguida a saludarse diciendo: ‘Loado sea Nuestro Señor Jesucristo y la Santísima Virgen María su Madre’ y hasta que sepan el Rosario suyo deben hacerles repetir Oh Jesús María!, y que las digan en todas sus necesidades, y traigan los rosarios al cuello..." (14)
El mismo Mascardi, al terminar su precitada Carta Relación expresa la importancia de la Virgen para el desarrollo de la misión:
"Esta es, Padres míos, la primera cosecha y primicias de esta cristiandad, que todos se deben al particular patrocinio y asistencia de la Virgen Santísima Nuestra Señora, a quien desde Chiloé, con solemne procesión, escogí por patrona de esta misión y siempre me asiste y acompaña con su imagen (...) ahora la llamamos Nuestra Señora de los Poyas." (15)
Por otro lado, los sacramentos fueron (y son) importantes armas para los misioneros en la doble cuestión de la conversión de los naturales y el extrañamiento del diablo de las tierras misionales. En este sentido es común afirmar que una confesión realizada a conciencia es mucho más fuerte que las bendiciones exorcistas. Pero son efectivamente los sacramentales los que ayudan, perfeccionan y santifican los elementos necesarios para el culto divino. Así, son sacramentales el aceite, el agua, el rosario, etc. Pero el más importante y utilizado fue el delexorcismo, incorporado también en el rito del bautismo, pero realizado en muchas ocasiones como ritual separado.
Si bien no hay datos que permitan aceptar la existencia de exorcismos en la misión del Nahuel Huapi las fuentes mencionan a Mascardi en la realización de este rito durante su actividad en otros establecimientos de la Araucanía.
Señala Furlong cómo el jesuita se encontró en la misión de Buena Esperanza [Chile] con una anciana considerada hechicera y que, por ende, había hecho pacto con el diablo. En el relato se visualiza el recelo misionero ante la posibilidad de brindar los sacramentos a los hechiceros, al menos antes de comprobar y asegurarse la intención fehaciente de conversión.
"Otra vieja le deparó Dios envejecida en mayores pecados, porque era hechicera y tenía pacto con el demonio y con su ayuda hacía cosas que admiraban a la gente por arte de magia cómo era andar sobre fuego, comer tizonas de fuego ardiente, caminar volando por el aire sin poner los pies sobre la tierra. Compadeciose el padre de verla tan engañada por el demonio y predicóla, dándole a entender los embustes de Satanás y lo que pretendía de su alma, y estando enferma, la tuvo convertida y para bautizarse [pero] por no ser la enfermedad grave al parecer, fue dilatando el bautismo, para irla instruyéndola mejor y sacarla del poder del demonio." (16)
El primer exorcismo practicado por Mascardi tuvo lugar también en la misión de Buena Esperanza. Se trataba de una india de poca edad, recién convertida, en la cual "…se había metido el demonio y le hacía salir de sí y hacer cosas sobre sus fuerzas y visajes horrendos (…) quiso [el misionero] certificarse si verdaderamente estaba endemoniada y púsole encima una reliquia de San Ignacio y al punto comenzó a hacer fieros visajes y mayores esfuerzos para soltarse." (17) Ante esto el cura procedió a las bendiciones y a la expulsión de los demonios.
En otra ocasión Mascardi realizó un exorcismo a una hechicera. En el relato que documenta el sobrenatural hecho se verifica la relación ya explicitada entre posesión diabólica y hechicería.
"Acertó por su ventura a caer enferma una desventurada india, que por ser hechicera tenía pacto con el demonio, y habitaba en su cuerpo con algunas legiones de su infernal compañía (…) dieron cuenta al Padre que luego fue a verla, y entrando en la casa comenzó a dar voces [la hechicera] y a decirle a qué venía, que se fuese de esa casa (…) y conociendo el Padre los visajes y esfuerzos que hacía, que estaba endemoniada, púsola una reliquia de Nuestro Santo Padre Ignacio en el pecho y luego el demonio huyó de aquel lugar y fuese a otro (…) salió el demonio con toda su compañía y la india sosegada y bien instruida, se bautizó y deshizo el pacto que tenía con el enemigo." (18)
Pero la fuerza del demonio era también manifestada a partir de otras estrategias. Según explican los misioneros, una de ellas fue la patológica embriaguez indígena.
"Con increíble astucia - dice Acosta en su citado De procuranda…- supo el demonio sazonar todo su culto en este Nuevo Mundo con la embriaguez, y al mismo tiempo enseñó que al darle culto a él se rindiera también homenaje a cualquier forma de embriaguez." (19)
De ahí que este jesuita presentará toda una sistematización evangelizadora para erradicar el mal de la embriaguez. Y todos los misioneros se hicieron partícipes de esta acción.
"Quise en esta huelga - dice Mascardi - ya que no había querido admitir su chicha, agasajarles de otra manera y fue dispararles de repente tres arcabuzasos, mientras estaban bebiendo. Todos se dejaron caer luego en el suelo y derramaron la chicha que tenían en las manos; y luego que pasó el susto, comenzaron a reírse unos de otros..." (20)
Lo que en verdad preocupaba a los misioneros era la relación que establecían entre embriaguez y el culto invertido a Satanás.
"En el día grande de Viernes Santo, en el que los cristianos veneramos la muerte del Salvador, por artificio de Satanás los indios celebran solemnemente y ebrios sus juegos criminales idolátricos." (21)
Por último es menester señalar que, en el marco de la guerra contra el demonio, las fuentes plantean sistemáticamente la cuestión del anti-testimonio español. No queremos aquí establecer una distinción artificial e ideológica entre laicos conquistadores y misioneros evangelizadores. La empresa indiana toda fue realizada por ambos. Cómo dice el egregio Maeztu: "Lo mismo los reyes, que los prelados, que los soldados, todos los españoles del siglo XVI parecen misioneros." (22) Pero esto no obsta el hecho de que hay que explicitar el papel jugado por las acciones antitestimoniales de muchos europeos en la evangelización americana. En el sentido que venimos discurriendo éste también es explicado como producto de la acción del diablo. Un informe para el Rey sobre el estado de las misiones en 1697 brinda una interesante imagen del obstáculo del anti-testimonio impuesto a la acción jesuita. Citamos in extenso:
"…al Rey nuestro Señor he informado del inmenso gentío de Chile y presencia de operarios para su conversión, y de las dificultades y óbices que ponen los hombres y los demonios, conjurándose todo el infierno contra todas estas pobres almas redimidas con la sangre de Cristo (...) lo cierto es que desde Vio Vio, principio de las tierras gentiles, hasta Chiloé, último término de lo descubierto, están treinta jesuitas desterrados por Cristo entre bárbaros, viviendo con las mayores incomodidades y desconsuelos que se pueden esperar (…) andan continuamente bautizando, doctrinando y sacramentando con increíble modestia, por estar los indios esparcidos (…) y con todo, perseverando constantes los jesuitas por el amor a Cristo, aunque lluevan persecuciones de los demonios y más de los hombres." (23)
La cita es significativa en tanto expresa la importancia que los misioneros daban a las acciones que los españoles presentaban a contrario de la evangelización. Pero, pese a ello, esta cuestión no hace más que valer lo sostenido en este trabajo en el sentido de que los españoles fueron tan plausibles de la acción demoníaca como los mismos naturales. Si algunos españoles manifiestan un testimonio contrario a la evangélico es porque en ellos también actúa el Maligno.
Pero es claro que en los misioneros, también objetos de la acción del Malo, la tentación es muy inferior. La misma muerte mártir de Mascardi es suficientemente expresiva a este respecto. El santo predicador es muerto a golpes de boleadoras y asaeteado como un moderno Sebastián, mientras regresaba a su misión luego de su cuarto viaje evangelizador al Estrecho de Magallanes. La acción encolerizada de los tehuelches que lo asesinan (junto a los cristianos indígenas que lo acompañaban) es un estertor más del Maligno que pretende la destrucción de aquellos que impedían la continuación de su reinado en estas tierras.
Sin embargo, y esto es esencial, lo dicho hasta ahora no obsta el hecho de que la acción del demonio se dio fundamentalmente en las culturas indígenas, dando por supuesta la precaución de establecer su enorme diversidad y la mayor predisposición de algunas culturas para comprender la Palabra.

A modo de conclusión.
Hemos intentado en este trabajo exponer en forma sucinta algunas de las circunstancias que se plantearon en el decurso de la evangelización americana con respecto a la lucha contra el Príncipe de la Tinieblas. Reiteramos que no ha sido nuestra intención hacer un balance histórico general de las vicisitudes de esta confrontación en el desenvolvimiento de la historia humana como parte inescindible del Plan de Salvación divino. Sin embargo hemos de expresar que las características de la acción diabólica, lo perverso de sus estrategias, las argucias impías y su aplicación en los humanos secuaces, no ha de ser profundamente disímil en el período que estudiamos o en cualquier otro de la historia.
Al inicio de este artículo hemos intentado dar una somera idea acerca de lo pernicioso de la interpretación ideológica que los historiadores y teólogos progresistas pretenden dar sobre el papel del diablo y lo diabólico en América. Las consecuencias de ese proceso de ideologización malintencionada se expresan en la formación de las leyendas negras.
Nos pareció importante intentar develar hasta qué punto estas leyendas negras y sus lugares comunes llegan a cualquier tópico o circunstancia de la historia americana. (24) A este respecto es innegable que no hay aspecto de nuestra historia que no esté deformado o desnaturalizado. E insistimos: la falsificación de la historia de la Iglesia o, mejor dicho, la tergiversación del decurso histórico salvífico de la Iglesia Madre y Maestra en Hispanoamérica, ha producido y produce una deformación consecuente en el resto de los aspectos de nuestra historia. Aquí también vale la sentencia de Chesterton: roto lo sobrenatural, sólo queda lo antinatural.
Pero por todo esto nos parece indispensable declarar que la cuestión del demonio no puede opacar, en la predicación y en la vida del cristiano, la Buena Nueva como realidad primera y esencial.
"La demonología - decía la Conferencia de Obispos de Toscana en un documento de 1994 - y los problemas que plantea, aunque sean graves (...) no representan un primum en una visión adulta e integral de la fe, y en el interior de un concepto correcto de la jerarquía cristiana de las verdades. El primado pertenece a Dios, a la confianza incondicional que le es debida, a su Hijo Jesús y al Espíritu Santo que El derrama en la vida de la Iglesia (...)."(25)
La importancia de esta aclaración es esencial si pensamos en la malintencionada y pletórica difusión de cuestiones vinculadas al espiritismo, el esoterismo y el satanismo expresada desde las más diversas manifestaciones de la actual cultura de masas. Y es que esa avalancha mediática sólo se comprende si se tiene presente el viejo y a la vez remozado error nominalista que le da origen: la ruptura de la concordancia entre gracia y naturaleza. Error reiterado hasta el hartazgo por las corrientes secularistas y protestantoides del pensamiento contemporáneo.
"La cultura atea del Occidente moderno - decía el cardenal Ratzinger en su Informe sobre la Fe - vive todavía gracias a la liberación del terror de los demonios que le trajo el cristianismo. Pero si esta luz redentora de Cristo se apagara, a pesar de toda su sabiduría y de toda su tecnología, el mundo volvería a caer en el terror y en la desesperación. Y ya se pueden ver signos de este retorno a las fuerzas oscuras, al tiempo que rebrotan en el mundo secularizado los cultos satánicos." (26)
Tal como señala la oración de León XIII que hace las veces de epítome de este trabajo es menester rogar por la intercesión y el auxilio del Príncipe de las milicias celestiales para que nos proteja y dé fuerzas en la dura lucha contra los espíritus inmundos que asolan la tierra. Pero esta lucha no tiene ni tendrá sentido sino está robustecida en la certeza de la Salvación y la Vida Eterna en Dios Nuestro Señor.

Sebastián Sánchez tomjo@infovia.com.ar

Notas y Bibliografía.
1- En la primera parte de este trabajo hemos indicado las diversas formas de la influencia demoníaca y es una verdad de perogrullo insistir en el hecho de que esa acción estaba y está dirigida a todos los hombres pues el Príncipe de este mundo no distingue culturas ni razas para ejercer la tentación al mal y el mal mismo.
2.- Loyola, Ignacio de. Ejercicios Espirituales, Madrid, Sal terrae, N° 325- 12° regla.
3.- Roque González de Santa Cruz. Citado por Contardo Miglioranza, Tres mártires rioplatenses. Roque González de Santa Cruz, Alonso Rodríguez y Juan del Castillo, Buenos Aires, Misiones Conventuales Franciscanas, 1998.
4.- Furlong, Guillermo. Entre los tehuelches de la Patagonia, Buenos Aires, San Pablo, 19743.
5.- Ruiz de Montoya, Antonio. Relación de las gracias recibidas de Nuestro Señor, en Lozano Pablo. Las misiones jesuíticas, Lumen, Bs. As. 1989.
6.- Vignati , Milcíades "Carta relación del P. Mascardi, 1670"Antecedentes para la protoetnografía del Norte de la Patagonia": Boletín de la Academia Nacional de la Historia, 34:2 (Buenos Aires 1963).
7.- Olivares, Miguel de. Historia de la Compañía de Jesús en Chile (1593-1736). Colección de historiadores de Chile. T. VII.
8.- Cómo en el resto de las cuestiones que estamos tratando la intercesión de Nuestra Señora en la lucha contra el diablo no puede parecer exclusiva de la epopeya indiana, pues antes y después de ella es evidente la importancia de la Virgen como el verdadero sostén espiritual de los cristianos para enfrentarse con el Maligno. Al respecto nos parecen esenciales las palabras de San Luis M. Grignion de Montfort: "Dios no ha fraguado ni maquinado nunca más que una enemistad, pero ésta irreconciliable, que durará y aún crecerá hasta el fin: y es entre María, su digna Madre, y el demonio; entre los hijos y siervos de la Virgen, y los hijos y secuaces de Lucifer; de modo que el más terrible de los enemigos que Dios ha suscitada contra Satán, es María, su dulcísima Madre..." Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, Cap. I., N° 52.
9.- Mascardi. Carta relación, (1670) [Vignati, Milcíades. "Antecedentes para la protoetnografía del norte de la Patagonia". Boletín de la Academia Nacional de la Historia (Bs.As.), 34:2 81963) ].
10.- Sepp, Antonio. Continuación de las labores apostólicas, Buenos Aires, Eudeba, 1973. Edición crítica de las obras del P. Sepp a cargo de Werner Hoffmann. T.II. pp.16.
11.- Mascardi. Op. Cit. p.
12.- Sepp. Op. cit. pp.17 y ss.
13.- Enrich, Francisco. Historia de la Compañía de Jesús en Chile, Barcelona, Francisco Rosal, 1891. T. I. p. 61.
14.- Bruno Cayetano. La Virgen Madre de Dios en la Historia Argentina., Córdoba, 1997.
15- Mascardi. Carta Relación. p. 504.
16.- Enrich Op. Cit. p. 101.
17- Ibid. p. 105.
18- Acosta. De Procuranda Indorum Salute. p. 563.
19.- Ibid. p. 565.
20.- Mascardi Op. cit. p. 496.
21.- Enrich. Op. Cit. p. 110.
22.- Defensa de la Hispanidad, Buenos Aires, Poblet, 1952, p.117. En otra perspectiva, menos ortodoxa, Julián Marías advierte acerca del peligro de esta interpretación: "Se está difundiendo la propensión a considerar que los religiosos eran los ‘buenos’, frente a los descubridores, exploradores y colonizadores, como los ‘malos’. La empresa de América no fue realizada por los eclesiásticos, sino por grupos de españoles seglares, bajo el patrocinio de los reyes, en una serie de proezas de increíble dificultad, heroísmo y sacrificio, con riesgo y pérdida efectiva de innumerables vidas, y con el cristianismo siempre presente, lo que supuso la permanente colaboración de religiosos y sacerdotes, pronto de los obispos." Sobre el cristianismo, Barcelona, Planeta, 1997, p.185.,
23.- Covarrubias Antonio de. Memorial dirigido a la Junta de Misiones, en: Claudio Gay, Historia física y política de Chile (París 18846), p. 275.
24- El precitado A. Caponnetto ha escrito mucho y bien sobre la temática general que nos ocupa. Particularmente recomendamos su trabajo sobre los lugares comunes de la leyendas negras en el cual, al mejor estilo de Bloy, se esmera por echar luz sobre esas falsificaciones.
25- Conferencia de Obispos de Toscana, Carta Pastoral Magia y Demonios del 15 de Abril de 1994, Buenos Aires, Paulinas, 1996.
26- Joseph, Cardenal Ratzinger, Informe sobre la Fe, BAC, p.153, citado por Carmelo Palumbo, Demonología, Espiritismo y Sectas, Bs. As., CIES, 1990.

Las poseídas de Loudun





En el año 1630, en la aldea francesa de Loudun, las monjas de un convento de ursulinas fueron poseídas por demonios que les engendraban espantosos impulsos hacia el párroco local, hombre culto y hermoso adorado por las mujeres de la aldea y detestado por sus maridos. Acusado de hechicería, fue preciso que interviniera el mismo cardenal Richelieu para poner fin a la agitación que se había concitado De Urbain Grandier, el protagonista, se han dicho las más grandes atrocidades, sin que nunca llagaran a probarse. Huxley nos lleva a lo largo de esa vida, que se ve arrastrada a un final terrible: Grandier es juzgado por brujería. Surge entonces otra de las sorprendentes facetas de la personalidad de este párroco: este sensual, este soberbio, se convierte, a través de su martirio, en un hombre y en un cristiano; se niega a hacer falsas confesiones, a aceptar pecados que no ha cometido y, cuando muere lo hace con pleno arrepentimiento de sus faltas, lleno de humildad ante Dios.


EL EXORCISMO DE ANTOINE GAY






DOCUMENTACIÓN ACERCA DEL INFIERNO - EL EXORCISMO DE ANTOINE GAY


PALABRAS DE SATÁN DURANTE LOS EXORCISMOS PARA LIBERAR A ANTOINE GAY


Hay muchas cosas que decirte, esto me fatiga, preferiría ser destruido antes que decírtelo, esto me da demasiada vergüenza decírtelo: mis sufrimientos van siempre en aumento. ¡Oh! Estoy forzado a alabarte, ¡Oh Soberano Maestro! Tus criaturas están forzadas a alabarte y reconocen tu poder y tu bondad, pero también tu justicia terrible, pues es terrible caer en las manos de un Dios vengador!

(El demonio pronunciaba estas palabras en un tono lamentable, capaz de hacer temblar.) Oh mortales que no reflexionáis ¿habéis pensado alguna vez en la caída de vuestros primeros padres? Yo os pregunto de qué medio mi infame rey (Lucifer) se ha servido para perderlos; él se ha servido de la sensualidad, si reflexionaseis bien en ello, seríais todos hombres de penitencia, esto ya no es una broma, es vuestro Dios quien me fuerza a decíroslo; reflexionad un momento y veréis como los hombres se pierden y si esto no es siempre para satisfacer su miserable cuerpo. 

Nosotros, los demonios, hemos querido también satisfacernos, y tentamos hacer pecar a los hombres como nosotros mismos hemos pecado también. 

¿Qué no ha podido ya hacer Dios que Él no cesa de hacer aún cada día en favor de los hombres, ¡en favor incluso de los más ingratos! Pero el hombre se prefiere a sí mismo antes que a Dios, y Dios a menudo lo abandona a sí mismo, y estando así abandonado, los demonios lo conducen y los demonios son sus amos, a pesar de que Dios sea siempre el Amo de todas las criaturas.

Aquel que quiere ser amado por Dios, debe humillarse sin cesar, considerándose menos que la nada: la nada no ha ofendido jamás al Soberano Maestro. El alma penitente gime sin cesar, no quiero decir que llora lágrimas materiales, sino gemidos de un corazón que se arrepiente ante Dios, porque el demonio no puede crear problemas a esta alma, la cual a pesar de gemir, su corazón está contento, ella desearía no haber conocido jamás el pecado; considerando la gloria del Todopoderoso, esa se grita a sí misma: "Miserable criatura, como he osado ofenderos a Vos, yo que soy menos que un gusano; yo os he ultrajado, Gloria Infinita, ¡que mi corazón sea demolido por el dolor! ¡Que mis ojos se inunden de lágrimas! ¡Oh, Sabiduría Incomprensible! ¿Cómo habéis podido sufrirme en ese momento en el que he pecado, donde os he ultrajado con tanta audacia? ¡yo lloro por los ojos del poseso! ¿Es necesario que sirva yo sirva de instrumento para instruir a los hombres, yo que estoy rabidoso por perderlos? ¡Oh, Soberano Maestro, destrúyeme, despedázame, o hazme salir del cuerpo de este hombre, o reenvíame al abismo; permíteme que me manifieste de una manera fuerte, extraordinaria, para dejar asombrados a estos ingratos mortales, permíteme hablar toda suerte de lenguas, decir los apellidos y nombres de las personas, de desvelar lo que está más oculto, de hacerlo ver desnudo, para la confusión de los malvados y malvadas! Permíteme atacar con fuerza a varios de estos que se dicen pastores, pero que no son más que lobos. Permíteme hacer ver como ellos pierden a los fieles perdiéndose a sí mismos, como ellos atacan al pastor y al rebaño, porque el Soberano Amo es el Gran Pastor.

Esto me mata porque me obliga a trabajar contra mí mismo. Estoy abatido, tan abatido que por el aspecto del poseso, veis el abatimiento del demonio (en efecto, el cuerpo del pobre afligido sentía esta profunda aflicción al punto que estaba conturbado y abatido).

Yo atacaré con fuerza el ocultismo y la magia.

Aquel que sabe renunciar a sí mismo para humillarse a los pies de la Majestad Divina y posternarse en espíritu y de corazón a los pies de la divina María, Dios le insuflará su espíritu, lo alumbrará con sus divinas luces, le hará observar fielmente sus deberes, se servirá de él para iluminar a los otros y lo conducirá a una eternidad de felicidad que ningún espíritu humano puede comprender, él alabará incesantemente a su Dios, y dirá: "Oh Dios infinitamente grande, infinitamente santo, infinitamente justo, infinitamente bueno, Vos no despreciáis a la más miserable de todas vuestras criaturas. ¿Qué he hecho yo para merecer las gracias que me concedéis? Indigno que soy. No tengo lágrimas de sangre para llorar todas mis ingratitudes y todas las ofensas que he tenido la maldición de cometer contra Vos yo que soy menos que una mosca, he osado, indigno que soy, ultrajaros. ¡Oh Grandeza Suprema!, dadme la contricción perfecta de todos mis pecados, haced que sufra todos los tormentos imaginables antes que volver a caer en esos desórdenes deplorables que me hacen gemir continuamente. Oh divina María, es a vos a quien me dirijo con una entera confianza, vos que no abandonáis a nadie, que tenéis tan profundamente grabada en el corazón la salvación de los hombres y a quien Dios no puede rehusar nada de todo lo que vos le pedís, acogedme bajo vuestra grande y poderosa protección. Si aceptáis concederme mis humildes oraciones, ni todo el infierno podrá dañarme. Vos sois de alguna manera señora de mi suerte, yo puedo decir que mi suerte está entre vuestras manos; si vos me abandonáis, estaré perdido y sin recursos; pero no, vos sois demasiado buena para defraudar a aquellos que esperan en vos; orad, orad por mí Santísima Trinidad y yo estoy seguro de mi salvación. ¡Ah! ¡Querría poder hacer conocer a todos los habitantes de la Tierra, querría poder anunciar por todas partes vuestra gloria, vuestra bondad y vuestro poder! Esto que yo no puedo hacer, deseo que las inteligencias celestes lo hagan y que los demonios mismos sean forzados a publicar que sois la jefa de obra de las manos divinas, que tenéis el poder de Dios en las manos, que sois terrible a los demonios y que todo os está sometido. Vos sois la criatura incomparable, vos sola sois virgen y madre, vos habéis dado al mundo el Redentor, vos sois un rango aparte con san José, vos estáis al lado de las tres adorables personas de la Trinidad, vos sois pues más elevada que todos los ángeles y todos los santos, vos sois verdaderamente divina. Yo espero en vos, yo creo firmemente que todos los poderes infernales no podrán triunfar sobre mí. Así sea. Que todos los ángeles y todos los santos os bendigan eternamente".

Que vayan a los asilos a buscar locos que dictasen una oración similar. He aquí una prueba de que ellos están más locos que el poseso: los locos la respetan, ellos la desprecian (Por estas palabras, el demonio hace alusión a aquellos que hicieron meter al poseso en un asilo psiquiátrico en Lyon: Antiquaille.)

Yo digo, Oh Dios de toda majestad, que tú eres grande, que tú eres poderoso, que tú eres bueno, pero que tú eres terrible para los demonios. Yo estoy forzado por ti, o Soberano Señor, a instruir a los hombres a mi pesar, yo que soy uno de sus infames seductores.

Qué bueno eres hacia los mortales que no reconocen ni tu poder ni tu bondad ni tu justicia. ¿Qué más puedes hacer que no hagas ya por los hombres? Tú haces sin cesar nuevos prodigios que la mayor parte desperdician, ellos se enfurecen contra tus órdenes, contra tu bondad, contra tu poder, y en lugar de reflexionar, de humillarse delante de ti y de hacer penitencias, no contentos con perderse, arrastran con ellos cantidad de almas en el camino de la perdición;

Tú me fuerzas, oh soberano Señor, a mí, tu enemigo, Isacarón, querubín caído, a predicar la verdad. Pero cantidad de personas no creen incluso que existan los demonios; ellos se ríen de aquello que debería hacerles temblar y estremecerse, son tan materialistas que no quieren creer en ninguna cosa sobrenatural, se colocan del lado de los demonios, pisan bajo los pies tus divinas leyes, tus palabras más sagradas del santo Evangelio y viven por debajo de los brutos animales.

Nosotros somos fuertes contra los débiles que están con nosotros, y somos débiles contra los fuertes que son de Dios.

Si quieres salvarte, pon todo esto en práctica para tu beneficio; pero recuerda que yo pondré todos mis esfuerzos para impedírtelo; yo haré todo lo que pueda para perderte.

Yo no puedo impedirme a mí mismo el atormentar a los hombres en mi orgullo infame, que a pesar mío es necesario que satisfaga. Nosotros somos perros rabiosos y no podemos impedirnos el lanzar a los hombres al mal, es más fuerte que nosotros.

Considera al animal más grande que existe en el mar, la ballena, supón que unas moscas quieren pegarse a su cuerpo, he aquí lo que somos nosotros en relación al poder de tu Dios.

Nosotros no tenemos nada más que hacer; hacemos todo lo que queremos, los hombres son nuestros, nosotros los conducimos como un pastor que conduce a los rebaños, e incluso ellos corren como locos detrás de los demonios, tan materialistas son.

Sobre 52 personas que se conviertan del vicio de impureza, solamente 3 se convierten del pecado de orgullo [por 52 personas que dejarán de cometer pecados sexuales, sólo tres dejarán de cometer pecados de orgullo.]

Nosotros acabamos por perder las almas haciendo que se realicen malas primeras comuniones.

¡Querría ser aniquilado, estoy lleno de orgullo! Soy el infernal Isacarón, el demonio de la impudicia.

Él explica con que alegría y que jovialidad seduce a las almas; entonces él produjo sobre la cara del poseso una sonrisa de malicia infernal.

Aquí, dice, he aquí una jovencita simple y cándida, yo dirijo a su familia un joven que tiene un aspecto bueno, afable, que se hace el devoto: es un hipócrita, él la seduce y yo triunfo.

En otra circunstancia, el demonio clamaba contra las seducciones del mundo; gemía de rabia y de desesperación, porque estaba obligado a hablar contra sí mismo, después, moviendo los ojos del poseso, vociferó: "¡A Santa Magdalena, yo creía que realmente la perdería!" y hoy es una gran santa". Él explica como es necesario alejarse del mundo y añadió: "estos son dardos que lanzo contra mí mismo".

Y añadió que el texto de esta posesión también sería propagado.

Un día Isacarón profería execrables blasfemias contra Dios, la Santa Virgen, San José y los santos ángeles, decía cosas infames que sólo el infierno puede vomitar; entonces alguien le habló de la eternidad. Él vociferó:

"¡Oh eternidad!" "¡Oh, terrorífica cosa!"

Pronunciaba esta palabra, eternidad, de manera que parecía helarse de terror. De golpe, se inyectaba de una rabia espantosa exigiendo el aniquilamiento de su ser con una enegía asombrosa y una gran vehemencia de lenguaje; él decía entre otras palabras: "¡que Dios, la santa Virgen, san José, los santos ángeles, y todos los santos que están en el cielo, que Satán y sus legiones, todo el infierno desencadenado, todos los hombres, todos los seres creados, todo lo que tiene vida se lige contra mí, Isacarón, para aniquilarme, que todo lo que tenga vida me maldiga!" Rugía como un león furioso, era espantoso oírlo. Después, gritaba con un gesto imponente: "Mortales que me escucháis, aprovechad esta enseñanza: es vuestro Dios quien me fuerza a decir que esta advertencia es más fuerte que la de ayer y debería evitaros incluso la sombra del pecado."

Enseguida el demonio dice:

"he merecido mi suerte, si supiese que alguien quisiera apiadarse de mí, querría poder devorarlo; quiero lamentarme, pero no quiero que se lamente nadie por mí."

En otra ocasión, dice:

"yo no tengo el arrepentimiento de haberme rebelado contra Dios, pero sí tengo el arrepentimiento de haber sido expulsado del Cielo."

Lo que me causa desolación es pensar que el fin de los tiempos se aproxima y que ya no podremos hacer el mal ni perder a las almas: el abismo será vuelto a cerrar sobre nosotros. Ahora nosotros tenemos una cierta libertad, Satán está desde hace un cierto tiempo sobre la Tierra, él será pronto encadenado. Desde que ha sido desencadenado, la Tierra ha cambiado de aspecto; se blasfema el nombre del Señor, el santo día del domingo es profanado, el desorden es terrorífico, la impiedad aumenta todos los días. El mal es mucho más grande de lo que se piensa: no se puede hacer ni una idea de ello desde que Satanás está sobre la Tierra, y él está aquí desde el 26 de enero de 1846.

Que la Iglesia se fortifique por la paz, que se defienda por la unidad, que se una por la caridad.

En el fin de los tiempos habrá toda clase de signos: la cruz debe aparecer en los aires; la cruz será plantada por todas partes; nosotoros los demonos seremos eliminados por un tiempo de la faz de la Tierra; yo no conozco su duración, pero entonces los hombres serán felices.

Si meditáis bien sobre la vida de vuestro Salvador, y sobre la de su santa Madre, yo os propongo el desafío de buscarle a Dios la más ligera falta. He aquí lo que el gran Maestro me ordena deciros.

Tu arzobispo de París (Mgr Affre) es un santo, él practicaba la virtud y hacía penitencia en secreto, está en el cielo, es un modelo, es un gran santo, ha muerto mártir de la caridad: su alma no ha estado en el purgatorio: ha subido derecha al cielo.

El demonio dice también algunas palabras sobre las grandes cualidades de San Luís; Hablaba de su caridad, y de las virtudes que practicaba en la Tierra lavando los pies a los pobres y dándoles limosna incluso dentro de su palacio, después de haberlos servido a la mesa con sus propias manos.

Isacarón siendo forzado a trabajar contra él mismo, vociferaba: "¡es una crueldad para un esclavo flagelarse él mismo!" y añadía con cólera: "¡Oh Gran Señor, tú no quieres destruirme, si yo tuviera el poder, te destruiría!"

El buen Dios testimonia una gran bondad hacia los hombres enviando infames demonios sobre la tierra para advertirlos.

Los apóstoles vinieron a decir a su Salvador: Maestro, hemos encontrado un hombre que no es de los nuestros y que expulsa a los demonios en tu nombre, ¿es necesario impedírselo? No, dice Jesús, dejadlo hacer: aquel que que está conmigo no puede estar contra mí.

Jesús dice a sus apóstoles y a sus discípulos: "id por toda la Tierra, enseñad a las naciones, bautizadlas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Los que crean serán salvados, los que no crean serán condenados. He aquí los milagros que harán los que crean: ellos expulsarán los demonios en mi nombre..."

Santa Solange, hija de un viticultor de Berry -Francia- tenía un gran poder sobre los espíritus del infierno, por su sola presencia ella liberaba a los poseídos.

Idem con Santa Genoveva, la virgen de Nanterre, que liberó así a los posesos en Tours y en Troyes.

San Ulrich rehusó un día, por humildad, exorcizar a una mujer que estaba posesa, pero una vez que rezó por ella, fue sanada.

El concilio de Laodicea ordena que nadie exorcice a los demonios en las casas o en las iglesias, antes de haber sido consagrado por el obispo; y el séptimo canon del cuarto concilio de Cartago decreta que el exorcista recibirá de las manos del obispo un libro donde se contendrán los exorcismos, y que el obispo, al dárselos, le dirá: "coged este libro y grabadlo bien en vuestra memoria, y recibe el poder de imponer las manos sobre los poseídos o los catecúmenos." Ver el ritual romano de 1816.

"El clero no se ocupa ya de las personas que están afligidas por las posesiones y las obsesiones; demasiados sacerdotes son más ignorantes que los niños sobre esta situación sobrenatural; están en una ceguera terrible, hasta el punto de impedir a las personas creer sobre lo sobrenatural diabólico, a pesar de que los demonios, por la boca de los posesos, les hayan dado pruebas numerosas y de diversas maneras."

El demonio "cerilla de impureza", querubín, se hizo conocer por primera vez en Loudun [Localidad de Francia en la que tuvo lugar un larguísimo y famoso exorcismo masivo que afectó a las monjas de un convento].

La ciencia no sirve demasiado a menudo más que para la pérdida del hombre, antes se vivía para Dios, hoy se vive para el mundo.

¡Maldito sea Satán, cuyo orgullo nos perdió! ¡Malditos sean los hombres! ¡Yo maldigo todo, sí, yo me maldigo a mí mismo! ¡maldita sea la eternidad! ¡oh! ¡la eternidad! ¡la eternidad! ¡la execrable eternidad! ¡Oh! ¡Eternidad! ¡Eternidad! ¡Eternidad! ¡Nuestro más cruel tormento!

Oh mortales que me escucháis, profería el demonio con una voz doliente, aprovechad estos avisos, humillaos delante de vuestro Dios, practicad la más sublime virtud: la santa humildad; sí, ponedla en práctica y ganaréis el Paraíso.

Se hacen fracasar muchas conversiones. He revelado los pecados a una cantidad de personas, sus confesores son la causa de que ellos no crean en mi misión impidiéndoles creer en esta posesión.

Cuando he dicho a los sacerdotes que dejen de trabajar el domingo y profanar la Sangre del Soberano Maestro, no han querido tenerlo en cuenta.

Nosotros los demonios, no podemos dejar a los hombres en paz. Incluso cuando vuestro Dios os aflige, oh buenas almas, estáis contentas, estáis en paz.

Un orgulloso se aflige de cualquier pequeña cosa que ataque su orgullo: no puede dormir; pero aquél que es humilde acepta todo pacientemente, se humilla en todas las cosas ante Dios.

¡Habitantes de la Tierra! Vosostros no tenéis más que una cosa que temer: el pecado. El hambre, la sed, la muerte, no son nada, ¡sólo el pecado es terrible! Desde que estoy en el cuerpo de este viejo, los consejos que estoy obligado a dar no han sido nunca malos.

Prefiero tener en mis garras a un sacerdote que a seis mil laicos, al perderse, él pierde a los otros.

Es necesario que tengáis una gran confianza hacia vuestro Dios, la santa Virgen, y san José, del cual el culto será universal.

Dios no rehusó a san José ninguna de todas las gracias que él pidió, pero él las pidió todas por las manos de la Madre de Dios, el canal de gracia y de bendición. Y él obtuvo tanta gracia como la excelente Virgen María. Permaneced siempre bajo la buena protección de María, de José y de los santos ángeles, y obtendréis el paraíso.

Sobre las cuestiones de liturgia y el culto divino, el demonio vociferó: "¡cuán necesarias eran esas alabanzas!" "¡Que agradables son para Dios!"

Esta posesión es la más extraordinaria que nunca haya existido, el poseído ha sufrido ya dos inmolaciones: la primera por su estancia en el hospital psiquiátrico y la segunda es una enfermedad que yo le he dado, una enfermedad diabólica.

Tu harás bien en hacer rezar por el poseso, ya has sido advertido; te diría muchas cosas porque has hecho rezar por el poseso y Dios te lo recompensará mucho más de lo que crees: tendrás parte en todas las oraciones que harás hacer y las personas que recen, sus oraciones serán mucho más meritorias que si ellas rezasen por ellas mismas.

Dios recompensa hasta un vaso de agua que se da en Su nombre; Él tiene en cuenta hasta un pensamiento, un deseo de hacer el bien, incluso cuando no se pueda llevar a cabo. No dudes de esto.

Yo no quiero decir nada a "x", yo no quiero decirle nada más, él sacará demasiado provecho de todo lo que le diré. Habría preferido que no viniese más aquí, si hubiera podido romperle los brazos y las piernas, lo habría hecho de muy buena gana.

Un día, el demonio tomó aparte a la persona que escribió por primera vez estas notas: "querría romperte los brazos y las piernas, si hubiera podido, esto te prueba la fuerza de vuestro Dios y nuestra debilidad, si yo pudiera impedirte escribir, incluso te rompería los dedos.

El demonio explicó que el cristiano no debe enorgullecerse de nada, sino de atribuírselo todo a Dios. Él demostrará perfectamente que nosotros debemos atribuírselo todo a Dios; nosotros no podemos hacer nada bueno por nosotros mismos; que los dones, las gracias que Él nos hace son Su obra, no nuestra; que nosotros no podemos nada sin Él; que nosotros Le debemos todo, porque nosotros somos Sus criaturas.

"Manteneos fuertemente unidos a María, esta poderosa Reina del Cielo que es el terror de los demonios, y no pereceréis. Invocad a menudo a san Jose, él está por encima de los querubines y los serafines, tiene un gran poder.

¡Qué bondadoso es vuestro Dios! ¡Cuántas atenciones tiene por vosotros! ¡Cuánto os ama vuestro Dios, cuya bondad es infinita y que hace predicar la verdad por infames demonios para atraer a los hombres hacia Él!

¡El mal es monstruoso, está en su máximo apogeo, nunca ha sido tan grande! ¡Qué numerosos son los malos cristianos, así como los nuevos fariseos! Nos aproximamos al fin de los tiempos, y si se ha observado bien, se habrán ya detectado los signos precursores. Humillaos y haced penitencia, sino pereceréis todos, ha dicho vuestro Salvador, tened una gran contrición de vuestras faltas pues el pecado es extremadamente terrible porque ofende a un Dios tan inmenso. La ofensa está en relación al Poder contra el cual se comete, y entonces uno se convierte en un gran criminal. Rezad al pie de la cruz de vuestro divino Salvador, que no es más que amor por los hombres.

Yo, demonio, cuando estoy en toda mi rabia, en todas mis furias, cuando se me pone un pequeño niño en los brazos, aún así estoy obligado a calmarme en presencia de la inocencia y a respetar a las personas devotas a Dios. Los impíos creen que nos dan placer pecando o dándose la gloria de ser pecadores. ¡Infelices! No sospechan que desde ese momento nosotros nos convertimos en sus más crueles enemigos; y nosotros nos contenemos para demostrárselo después en el infierno, ¡pues nos volvemos para sus almas como tigres deseosos de devorarlos!

Algunas veces, el demonio conducía al poseído por los bosques y lo desnudaba, allí le hacía cortar ramas de los árboles para hacer esculturas con las ramas. No fue permitido que nadie lo encontrase en esta situación impúdica.

A menudo el demonio obligaba a su poseso a ayunar o le hacía comer comida que no sería tirada ni a los perros. A menudo se jactaba de las tribulaciones que hacía soportar al poseso: "le he hecho comer una buena sopa al poseso, era una sopa hecha hacía mucho tiempo, tenía la espuma de la podredumbre encima, y le hice poner un poco de vinagre dentro. He aquí una receta de Isacarón."

San José ha sido concebido sin pecado, y ha subido al cielo en cuerpo y alma; san José tiene la segunda plaza (entre las criaturas). Él está al lado de María y por encima de los serafines".

Después el demonio pronunció esta salutación en honor de san José: 

"Yo os saludo José,

lleno de gracias,

Jesús y María están contigo;

Vos sois bendito entre todos los hombres

y Jesús, el fruto único de las entrañas de la Santísima Virgen María, es bendito."



Hay 20 personas poseídas en Perpiñan, esta ciudad es muy mala, nosotros, los demonos de impureza, gobernamos en parte la ciudad y no solamente la ciudad, sino también la diócesis. Ésta es la verdad.

A su pesar, el poder de Dios hace hablar al demonio como un apóstol de la Verdad.

(cf. "Yo soy... la Verdad y la vida")

Digo en nombre del Soberano Maestro que el espiritismo es todo diabólico. Que está hecho para perder al género humano; es una gran innovación de los demonios para perder a los hombres, yo estoy obligado a trabajar para su destrucción.

Isacarón hizo unas reflexiones muy remarcables sobre la humildad, la caridad y la contrición que un cristiano debe tener de sus faltas, después añadió: "siguiendo estos consejos se podría evitar ir al purgatorio". El demono vociferó contra la manera en que se está dentro de las iglesias y habló en estos términos: "se diría que los fieles asisten como si no tuviesen nada que pedir; permanecen con la frente alta con una postura hipócrita, farisea, en lugar de humillarse y posternarse ante Dios.

Sed diligentes en las ocasiones de hacer todo lo que esté bien. Si tenéis un pensamiento bueno, es porque procede de Dios: ejecutadlo enseguida; si queréis hacer una limosna, hacedla enseguida, no digais: "es demasiado, no debería dar tanto". Todos vuestros buenos pensamientos vienen de Dios, vosotros no podéis nada por vosotros mismos.

El orgullo es una bestia feroz que no se puede aplacar; es como un perro rabioso que está forzado a morder. Y cuando las personas que quieren consagrarse a Dios entran en esta vía, hacemos todo para perderlas.

En una circunstancia, Isacarón sonrió diabólicamente, de una forma imposible de describir, como al recordar una falta que él había querido hacer cometer; continuó su sonrisa infernal durante mucho tiempo y clamaba: "el bien me horroriza, yo me delecto en el mal."

"Los ángeles fieles desean más vuestra salvación que nosotros los demonios vuestra perdición. El que quiere recibir mucha gracia debe ser humilde y rezar a san José, los santos ángeles... No se puede hacer una idea de las ventajas que le reportará: progresará en la virtud".

El demonio atormenta al poseso y le impide rezar y decir el rosario.

Todas las distracciones que tenéis sea estando en la iglesia, sea en vuestras oraciones, proceden de los demonios, nos ponemos rabiosos cuando os vemos hacer el bien. Cuando ya habéis salido de la iglesia, os dejamos tranquilos.

Se le decía: "tu no puedes nada contra Dios".

Él respondía: "tengo más poderes de los que imaginas".

Los padres y madres responderán de sus hijos, alma por alma, y no podrán salvarse si éstos se pierden por culpa de su padre y madre.

¡Infeliz de mí! que los demonios, que todos los tormentos de los condenados caigan sobre mí, a fin de aniquilarme. Que todos los sufrimientos de las criaturas caigan sobre mí a la vez. ¡Que todas las criaturas del Creador me maldigan! ¡Que sea maldito Belcebú y todas sus sucias ciaturas! Que por el poder de Dios, que me extinga al instante a los pies del poseso y a los vuestros. ¡Vosotros no podéis comprender que sufro más de sesenta veces de lo que sufriría en el infierno! Es María quien me ha hecho venir. ¡Malditos sean los diablos y los imitadores de los demonios!

El confesor del poseso le dió permiso para hacer disciplinas dos días seguidos, el demonio confesó que había sido muy humillado por ello.

En conciencia, se debe testimoniar la verdad cuando existen pruebas y ninguna autoridad tiene el poder de impedirlo; esto es válido para las pruebas de la posesión. Dios lo quiere. Estas cosas son dichas en nombre del Soberano Maestro.

No es necesario asustarse de los dichos de los hombres, sino imitar a su Dios que no dejará sin recompensa ni la más pequeña cosa hecha a uno de los Suyos. Cuando falta la caridad hacia el prójimo, uno se vuelve culpable.

No hay golpe tan fatal como la humildad de vuestro Salvador; cuando el poseso quiere meditar sobre este tema, me destroza, me hace sufrir horriblemente. Cuando reza por sus enemigos, me destroza, me martiriza.

De ordinario el demonio no quería decir nada sin que algunos testigos estuviesen presentes

"Soy yo, decía, que estoy forzado a hacer venir a los testigos, no obstante de lo malvado que soy. Mi Señor no es un maestrillo, es el Señor de los señores, el Grande entre los grandes, Aquél que lo es todo."

Los demonios de orgullo son los más fuertes y los más temibles: se deslizan de una manera imperceptible, poneos en guardia contra ellos.

¡Infelices los falsos devotos! ¡Infelices los ateos! ¡Pobres de todos aquellos que pertenecen a las sectas y que permanecen extraños a la santa religión, oh Eterno y Todopoderoso!

¡Infame Satán! Estos son rayos contra ti y contra todos tus infames demonios de orgullo: eres tú quien ha inventado todas estas falsas doctrinas; tú te haces servir de tus hijos, que has llenado con tu maldito orgullo, para seducir a la mayor parte del universo; pero bien pronto vas a ser confundido por el Eterno, el Todopoderoso; ¡lo veo encolerizado de una manera terrible! Estás humillada, oh grande e infame bestia.

El hombre de perdición está en tu poder: harás actuar a ese gran loco dándole una parte de tu poder, que le será bien pronto retirado; ¡seductor abominable! ¿Qué vas a hacer, maldito Anticristo? ¿Vas pues a trabajar para la perdición de los otros? ¡Y en recompensa serás colocado al lado del rey del infierno! ¡Oh! ¡Qué bello lugar! ¡Abominable loco!

Benditos aquellos que te permanezcan fieles, oh Jesucristo, verdadero Dios y por consiguiente, verdadero y único Cristo, verdadero Hijo de Dios, creador de todas las cosas, verdadero redentor de los hombres.

Tú quieres que todas las naciones sean iluminadas por Ti, Soberano Maestro. Tú quieres que tu Santísima Cruz sea plantada en medio de todas las naciones. A la nación judía la vas a iluminar bien pronto; ya le has hecho aparecer algunas trazas de luz, mientras que espesas tinieblas rodean a muchos infelices católicos, porque están conducidos por nuevos fariseos.

¡Malditos vosotros, nuevos fariseos, si no cambiáis de conducta!

Ved como uno de vuestros seductores es forzado a gritar contra vosotros, soy yo Isacarón, el cerdo infernal.

Y tu maldito Belcebú, estoy forzado por el Gran Maestro a atacarte con fuerza, ¡maldito príncipe de los demonios de avaricia! Porque estoy asociado contigo para perder a los hombres, sabes que el Todopoderoso quiere que nuestro infame imperio caiga en la ruina. ¡Malditos aquellos que hacen pactos contigo! Malditos por consiguiente los magos y magas, que nosotros seducimos de una manera horrible.

Oh Gran Maestro me has hecho ya gritar contra el espiritismo, me has hecho combatirlo con fuerza, me has hecho probar que es diabólico y todo eso delante de un gran número de personas. Quieres oh Todopoderoso que el espiritismo sea abolido. Lo que es horrible a tus ojos es que existan sacerdotes, tan cegados por nosotros, espíritus infernales, que hacen este detestable oficio (espiritista) y dejan creer al pueblo que no hay ningún mal en él. También hay gente que se hace sanar por el diablo que posee al medium. Yo declaro pues con fuerza que el espiritismo es una invención del diablo.

¡Oh Soberano Maestro, ellos te han abandonado para seguirnos! ¿qué habéis hecho malditos? ¡Habéis abandonado al Maestro cuya bondad es infinita, para daros a nosotros, malditos esclavos! Estáis terriblemente locos, nosotros no tenemos más que tormentos inconcebibles para ofreceros, una pestilencia espantosa.

¿No veis que somos los ejecutores de las venganzas divinas? ¿Pero a quien estoy hablando, yo, Isacarón, maldito cerdo infernal? Hablo a aquellos que el infame Satán tiene marcados, a esos orgullosos incrédulos que se parecen de alguna manera a aquél que los posee de una manera invisible, y sin duda de buena gana.

¡Maldito Satán tú no te has perdido solo, tú eres la causa de que un tercio de los ángeles se haya condenado por haberte obedecido! ¡Maldita bestia! Esos que tú gobiernas tampoco se pierden solos, ellos arrastran una parte considerable de pobres infelices con ellos. ¡Apartaos malditos! En nombre del Soberano Maestro, no devoréis por más tiempo a los pobres corderos que os son confiados, pedid al Soberano Médico la cura de la peste de la que estáis contagiados; arrojad a los pies el orgullo del cual Satán os nutre, mirad la imagen de vuestro Soberano Redentor, humillaos a Sus pies y bien pronto Satán se llevará el veneno con el que os nutre a vosotros.

Dios permite el mal para el bien espiritual de los hombres, para hacerlos volver hacia sí mismos en introspección de forma que así puedan volver a Él. No es un mal signo cuando Dios envía males. En Su misericordia, entonces Él hace ver que es necesario unirse perfectamente a Él y reflexionar en estas palabras: "no os inquietéis por el alimento, ni por el vestido: buscad el reino de Dios y el resto os será dado por añadidura". Vosotros todo esto lo veis muy bien por todas las personas que Dios aflige para hacer que ganen muchos más méritos. En cuanto a esos que viven en las riquezas y las delicias, es a menudo un mal signo.

Es María quien me fuerza a haceros ver la nulidad de las cosas de este mundo. No olvidéis jamás que las cruces son preferibles a todos los honores y a todas las ventajas. ¿Por qué pues preferir su pérdida a su felicidad? La felicidad no está aquí abajo, es necesario por consiguiente buscar la felicidad en Dios, aquél que posee a Dios, posee el tesoro de los tesoros, el bien de todos los bienes. Aquél que posee a Dios, posee todo. ¡Qué insensatos son los hombres!

Es nescesario consolaros y uniros con fuerza a María: ella os obtendrá grandes gracias.

Es necesario tomar por protector a san José, y tener una gran devoción a los santos ángeles.

A propósito del libro del padre Franchi "Tratado del amor del desprecio de sí mismo" superior de los filipenses de Florencia, Italia:

"No busques leer este libro. Este libro no puede llevarme..."

¡Sin humildad, no hay Dios, sino un amo inexorable y terrible! ¡Malditos! ¡Malditos! ¡Malditos! ¡Malditos los orgullosos! ¡Maldito yo, Isacarón! Es el orgullo, la ingratitud y la desobediencia los que me han hecho caer de querubín, un cerdo horrible: transformación vergonzosa, transformación abominable, que hace..."

(El demonio hablaba demasiado rápido, las notas fueron imposibles).

FUENTE: siemprejamas.tripod.com