sábado, 7 de mayo de 2016

Acerca de la verborragia




"Nada más propicio para destruir la virtud. En cambio, para el recogimiento del alma nada mejor que el temor de Dios, la plegaria incesante y la meditación continua de la Palabra de Dios. Palabra que hay que seguir con la misma eficacia con que el cazador corre tras su presa. El abuso de la palabra es repugnante. Ya decía el Eclesiatés que la mirada descarada es abominable a los ojos de Dios. Como es gente sin educación la que no sujeta su lengua. Aunque si pretendes corregir a uno de esos insensatos, puede ser que llegues a avergonzarlo en público, pero no serás capaz de corregirle su locura. Arrojad de vosotros las palabras vergonzosas, porque el que guarda su lengua, libra a su alma de la tribulación".

Antíoco de Sabas, "Apotegmas de los Padres del Desierto".

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