lunes, 20 de junio de 2016

La herejía de la Nueva Era






La participación de miembros de la jerarquía eclesiástica católica en ceremonias interreligiosas o sincréticas paganas se está extendiendo en los últimos tiempos como reguero de pólvora, así, la participación de la Conferencia Episcopal Chilena en pleno, de un ritual ancestral pagano en Arica, como parte de la consagración del nuevo obispo de esa diócesis[1], o el lamentable y ridículo espectáculo de obispos durante la visita papal a Kenia, [2]y recientemente la asistencia del Arzobispo de Sucre, Bolivia, en mayo pasado, a una ceremonia interreligiosaorganizada por el Estado, asistencia que el gobierno boliviano calificó de «histórica».[3]
El Año Internacional del Planeta Tierra 2008 y posteriormente la aprobación por parte de la ONU en 2009, que el día 22 de abril, al que solía llamarse Día Mundial de la Tierra, se llama ahora Día Internacional de la Madre Tierra, fueron pasos, entre muchos otros, de la conspiración anti-Cristo del movimiento New Age (Nueva Era) en orden a conducir a la humanidad a:
– Una sola religión mundial.
– Un solo sistema económico mundial.
– Una sola cultura mundial.
– Un solo gobierno mundial.
Cuatro pasos en dirección de un solo objetivo, de acuerdo a la siguiente estrategia:
1ª etapa: Iglesia no  – Cristo sí.  Etapa de penetración de las sectas de origen cristiano, y en nuestros días, etapa de descrédito de los sacerdotes y de la Iglesia: Yo creo en Cristo, pero no en los curas, fue un comentario que comenzó a difundirse y a oírse en aquel entonces convirtiéndose casi en slogan.
2ª etapa: Cristo no – Dios sí. Etapa de invasión de la religiosidad oriental y de los gurúes orientales hacia el Occidente cristiano.
3ª etapa: Dios no – Religión sí. Etapa en la que asuntos seculares fueron haciéndose cuasi religiosos. En política el marxismo, en ciencia el freudismo y el inicio de los movimientos de desarrollo del potencial ilimitado del ser humano.
4ª etapa: Religión no – sacralidad sí. Etapa actual, en la que creencias y prácticas venidas del ocultismo y del paganismo son consideradas «sagradas». Es ya la etapa del New Age.[4]
En la ONU el ex presbítero Leonardo Boff, enfatizaba:
«Desde la más alta ancestralidad, las culturas y las religiones testimonian la creencia de la Tierra como Gran Madre, Inana, Terra Mater, Magna Mater y Pachamama. Los pueblos originarios de ayer y de hoy tenían y tienen clara conciencia de que la Tierra es generadora de todos los vivientes. Solamente un ser vivo puede producir vida en sus más diferentes formas. La Tierra es, pues, la Madre universal (…) No es que sobre la Tierra haya vida, la Tierra misma está viva y es llamada Gaia, la diosa griega para la Tierra viviente. Efectivamente la Tierra es Madre fecunda (…) Para eso existe ya un documento precioso que nos puede inspirar: la Carta de la Tierra. Nació de la sociedad civil mundial, involucró en su elaboración a más de cien mil personas de 46 países, y ya fue asumida en 2003 por la UNESCO ‘como instrumento educativo y una referencia ética para el desarrollo sostenible’. Participaron activamente en su concepción Mikhail Gorbachev, Maurice Strong y Steven Rockfeller, entre otros. La Carta entiende la Tierra como dotada de vida y como nuestro hogar. Presenta pautas concretas que pueden salvarla, cuidándola con comprensión, compasión y amor, como cabe hacer cariñosamente con nuestra Gran Madre. Ojalá un día esta Carta de la Tierra pueda ser presentada, discutida, enriquecida por esta Asamblea y, si fuera aprobada, tendríamos un documento oficial sobre la dignidad de la Madre Tierra».[5]
En la América primitiva la gran diosa madre ha sido parte vital de su cosmovisión. La divinidad de algunas tribus aparece como femenina, madre, única, soberana del universo, como personificación de la omnipotencia. Se trata de una madre de todo; y se le da una especial importancia a la Tierra madre, a la fecundidad. Los sacrificios dedicados por los indígenas a la tierra (Pachamama) se solemnizan con ritos telúrico-mistéricos.   así como en ritos ancestrales de Africa y Oceanía.
Como sabemos «a mediados de 1980, un grupo de seguidores de la Nueva Era se hizo el propósito de comenzar una ofensiva publicitaria en toda Hispanoamérica… partiendo de un concepto indigenista muy bien calculado. Para ello se usaría a los indígenas como punta de lanza con el propósito de comenzar a deteriorar y socavar los cimientos del Catolicismo latinoamericano, vapuleado desde principios de la década de 1960 por el avance de sectas seudocristianas y que, según algunos ideólogos de la infiltraciónnuevaerista, habían creado las condiciones idóneas para que el movimiento ocultista irrumpiera con todo su poder».[6]
El culto a la Madre Tierra promovido por el movimiento de la Nueva Era conlleva además componentes ideológicos como la ecología y el feminismo entre otros.
Y aunque Francisco durante su visita pastoral a Bolivia en julio de 2016, evitó participar públicamente de dichas ceremonias que han venido en llamarse tambiéninterconfesionales, no evitó sin embargo referirse a su encíclica ambientalista Laudato Si , pidiendo en nombre de Dios defender la Madre Tierra.
Sin embargo han escandalizado las recientes expresiones del Obispo de Roma, que ha llegado a afirmar:
«Nosotros, todos nosotros, queremos a la Madre Tierra porque es quien nos ha dado la vida y nos protege; diría también que es la hermana Tierra, porque nos acompaña en nuestro camino de la existencia. Pero nuestro deber es cuidarla como se cuida una madre o como se cuida una hermana con responsabilidad, con ternura y con paz».[7]
Así nos damos cuenta de que el doblepensar o «doublethink» en inglés, neologismo empleado por George Orwell en su novela 1984, es decir el doble discurso, que sostiene dos opiniones contradictorias simultáneamente, dos creencias contrarias albergadas a la vez en la mente, tan promovido por el movimiento de la Nueva Era, se ha infiltrado también en la Iglesia.
Una de las maneras más rápidas y fáciles de caer en el Movimiento de la Nueva Era, sin ni siquiera darse cuenta la práctica del doble pensar.
El Papa Pío IX, en la Syllabus condenó que el doble pensamiento, de acoplar una idea verdadera y falsa al mismo tiempoes una forma de panteísmo, es herejía.[8]
Consecuentemente, el panteísmo es la principal herejía de la Nueva Era, la mayoría de sus ideologías o dogmas son panteístas, como el comunismo, la evolución, el ecologismo, el culto a la tierra, el humanismo, el gobierno mundial, el falso ecumenismo, el sincretismo, la religión mundial, la civilización global.
En su discurso ante la FAO[9] enseñó Francisco que la tierra no perdona, por lo que consecuentemente, surge la pregunta: ¿Debemos preocuparnos más de no ofender a la Madre Tierra que en no ofender a Dios?
En 1634 en las apariciones de Nuestra Señora del Buen Suceso a la Madre Mariana de Jesús Torres, Nuestra Señora le dijo que a finales del siglo XIX y durante el siglo XXvarias herejías florecerían: «Para obtener la libertad de la esclavitud de esas herejías, aquellos a quienes el misericordioso amor de mi Santísimo Hijo haya destinado para tal restauración necesitarán gran fuerza de voluntad, constancia, valor y mucha confianza en Dios. Para probar la Fe y Confianza del Justo, momentos vendrán en que todo parezca perdido y paralizado, pero ellos serán el feliz comienzo de la completa restauración».[10]
Santo Tomás define la herejía del modo siguiente:
«Una especie de infidelidad de aquellos que, habiendo profesado la fe en Cristo, corrompen sus dogmas».[11]
«Es Dios – el Dios que creó todas las cosas visibles e invisibles que nos dio la vida – No la “Madre Tierra”, como dice Francisco. Es porque Dios nos ha creado y dado la vida a nosotros, que lo profesamos a Él Dominum et Vivificantem – “Señor y dador de vida”. La “Madre Tierra” no nos da la vida, sino el Dios que se ha encarnado, de modo que podamos “tener vida y tenerla en abundancia” (Juan 10,10)».[12]
 Germán Mazuelo-Leytón
[1] ACCION FAMILIA, ¿A quién rinden culto estos obispos?http://www.tradicionyaccion.org.pe/spip.php?article328
[4] INTROVIGNE, MÁSSIMO, citado en Alerta. New Age, Isabel Vidal de Tenreiro.
[5] 22 de abril de 2009.
[6] SALGADO, MANUEL F., Los regalos de la Era de Acuario.
[7] FRANCISCO, discurso a los jainistas en el Vaticano, 1-6-2016.
[8] SYLLABUS: § I. Panteísmo, Naturalismo y Racionalismo absoluto. I. No existe ningún Ser divino [Numen divinum], supremo, sapientísimo, providentísimo, distinto de este universo, y Dios no es más que la naturaleza misma de las cosas, sujeto por lo tanto a mudanzas, y Dios realmente se hace en el hombre y en el mundo, y todas las cosas son Dios, y tienen la misma idéntica sustancia que Dios; y Dios es una sola y misma cosa con el mundo, y de aquí que sean también una sola y misma cosa el espíritu y la materia, la necesidad y la libertad, lo verdadero y lo falso, lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto. (Alocución Maxima quidem, 9 junio 1862)
[9] FRANCISCO, L ‘Osservatore Romano, 28 de noviembre de 2014.
[10] Apariciones de la Virgen del Buen Suceso en Quito, Ecuador, 1634.
[11] DE AQUINO, Santo TOMÁS, Summa Theol., II-II: 11,1.
[12] KRAMER, P. PAUL.
Visto en Adelante la Fe.

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