lunes, 27 de noviembre de 2017

Los nombres de los demonios según el Malleus maleficarum


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Los nombres de los demonios indican qué orden existe entre ellos, y qué oficio se le asigna a cada uno. Pues aunque el mismo nombre, el de demonio, se usa en general en las Escrituras debido a sus diversas cualidades, éstas, sin embargo, enseñan que Uno se encuentra por encima de esas acciones repugnantes, tal como ciertos otros vicios están sometidos a Otro. Pues es práctica de las Escrituras y del lenguaje llamar a cada uno de los espíritus impuros Diabolus, de Día, es decir, Dos, y Bolus, o sea, Bocado; pues mata dos cosas, el cuerpo y el alma. Y esto coincide con la etimología, aunque en griego Diabolus significa encerrado en la Cárcel, lo cual también coincide, ya que no se le permite -hacer tanto daño como desea. O Diabolus puede significar Flujo Descendente, ya que fluyó hacia abajo, es decir, cayó, tanto en términos específicos como locales. También se lo llama Demonio, es decir, Astucia sobre la Sangre, ya que ansía y procura el pecado con un conocimiento triple, pues es poderoso en la sutileza de su naturaleza, en su experiencia ancestral y en la revelación de los espíritus buenos. Asimismo se lo llama Belial, que significa Sin Yugo o Amo, pues puede luchar contra aquel a quien debería someterse. Se lo -llama Belcebú, que significa Señor de las Moscas, es decir, de las almas de los pecadores que abandonaron la verdadera fe de Cristo. También Satán, es decir, el Adversario; véase I San Pedro, n: "Pues tu adversario el demonio ronda en torno", etc. También Behemoth, es decir la Bestia, porque hace bestiales a los hombres. Pero el demonio mismo de la Fornicación, y el jefe de esa abominación, se llama Asmodeo, que significa Criatura de Juicio, pues debido a este tipo de pecado se ejecutó un terrible juicio sobre Sodoma y las otras cuatro ciudades. De la misma manera, el demonio del Orgullo se llama Leviatán, que significa su Adición, porque cuando Lucifer tentó a nuestros primeros padres les prometió, por orgullo, la adición de la Divinidad. Respecto de él, el Señor dijo, por intermedio de Isaías: "Le enviaré a Leviatán, esa vieja y tortuosa serpiente". Y el demonio de la Avaricia y las Riquezas se llama Mammón, a quien también Cristo menciona en el Evangelio (San Mateo, VI ) : "No puedes servir a Dios", etcétera. Acerca de los argumentos. 

Malleus maleficarum

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